Economía

Cruzando fronteras

Cuando estuve en Atlanta para asistir a seminarios de FEE, aprendí durante tres semanas varias de las lecciones que siguen acompañándome todos los días… No sólo tuvo relevancia lo que aprendí de economía, libre mercado, historia y política, sino lo que viví paralelamente en una realidad diferente a la mía. Una de las muchas cosas que disfrutaba era caminar todas las mañanas al GP Building, donde se llevaban a cabo las conferencias. Eran unas pocas cuadras de recorrido, pero yo me deleitaba sintiendo el aire que bailaba con mi falda de colores, el calor del sol en pleno verano, el olor a libertad… Me encantaba observar a los transeúntes caminando apurados de un lado a otro, y a los turistas en sus trajes veraniegos señalando sus mapas, perdidos. Para mí era toda una experiencia caminar por las calles sin tener que tener miedo de que algún astuto robara mi mochila en plena calle.

En nuestro primer día libre me levanté temprano, tomé mi mochila, me puse los tenis más cómodos y me dispuse a recorrer las calles de Georgia sola. No llevé ningún mapa y no tenía idea de qué dirección tomar. Solo caminé. Seguía las cosas que me llamaban la atención, los colores, los escaparates, las librerías, la gente, las calles, los parques… Entré en una pequeña cafetería que parecía tener desayunos decentes (si algo extrañaba de mi país era la comida de verdad), y me senté en una mesita junto a la ventana. La mesera que me atendió era salvadoreña y, como a veces pasa con los latinoamericanos cuando reconocen que no vienen de lugares muy distintos, comenzamos una amena conversación. Se llamaba Carmen, y mientras le veía atentamente, me contó la odisea por la que tuvo que pasar para llegar a Estados Unidos unos cuantos meses atrás, pagando miles de dólares para tener el beneficio de poder cruzar la frontera -sin ninguna garantía, claro-. Como ella, sus hermanos habían probado la misma suerte, pero habían sido separados a medio camino y desde entonces no sabía nada de ellos.

¿Qué hay con las muchísimas otras personas que, como Carmen, sortean la misma suerte afrontándose a peligros desmesurados, y viajes de muchísimas horas y desventuras con tal de cruzar fronteras? Todo esto con el único objetivo de tener una vida mejor. Moralmente hablando, ¿hay algo de malo en querer escapar de un país con condiciones opresivas y gobiernos corruptos que restringen la libertad individual? Estas personas no sólo le huyen a la pobreza y la violencia, le huyen a la falta de oportunidades, al desempleo, a la injusticia. Eventualmente deciden embarcarse en travesías peligrosas porque el beneficio de llegar a países más desarrollados excede el costo de afrontarse al complicado proceso de cruzar la frontera siendo “ilegal”.

Quienes tienen objeciones y apoyan políticas cerradas opinan que los inmigrantes “se están quedando con sus trabajos”. La realidad es que los trabajadores nacionales y los extranjeros podrían ser complementarios, y no sustitutos. Al final del día, los inmigrantes compran y consumen también. Además, tienen diferentes conocimientos o habilidades que pueden perfeccionar o suplementar el trabajo de los residentes (incluyendo el idioma, por ejemplo). ¿Por qué limitar la competencia? Otra típica objeción es que los inmigrantes amenazan con la “cultura” de un país, pero ¿porqué la cultura debe reducirse a los confines de una nación? Especialmente si se considera que los artífices de la cultura son los individuos (sin importar su trasfondo social, nacionalidad, género, color…)

El reconocido historiador J.P. Taylor explicó que la Revolución Industrial que hizo la grandeza de Inglaterra no hubiera sido posible si Gran Bretaña no hubiera sido entonces un país sin fronteras, donde podía radicarse el que quisiera -con el único requisito de cumplir la ley- meter o sacar su dinero, abrir o cerrar empresas y contratar empleados o emplearse. El prodigioso desarrollo de Estados Unidos en el siglo XIX, así como el de Argentina, Venezuela, Canadá en los años treinta y cuarenta, coinciden con políticas de puertas abiertas a la inmigración (Vargas Llosa, 1996). Los estados de Estados Unidos con mayor número de inmigrantes (Nueva York, San Francisco, Florida -cuyo porcentaje de inmigrantes ilegales alcanza niveles del 30 al 50%), no son estados pobres, sino más bien prósperos.

Hace poco este año me topé con muchas otras historias iguales a la de Carmen, pero esta vez en Nueva York. Hablé con peruanos, colombianos, nicaragüenses, guatemaltecos que dejaron sus países y a sus familias en busca de mejores oportunidades. Personas trabajadoras, perseverantes, dispuestas a aprender y a esforzarse, gente común que sólo busca una vida mejor. Mientras hablaba en diferentes momentos con diferentes personas, descubrí que no sentía una fuerte delimitación cultural mientras hablaba con un peruano y al rato con una salvadoreña… Todos somos parte de una misma cultura. Estamos salpicados por distintos legados, y aunque tenemos marcadas diferencias, también hay lazos más fuertes que nos unen, en vez de separarnos.

En su ensayo The Culture of Liberty (que no he logrado hallar en español), Mario Vargas Llosa recalca que “la desaparición de las fronteras y el crecimiento de un mundo inter-dependiente ha creado incentivos para las nuevas generaciones para aprender y asimilar otras culturas”. (2001). ¿Porqué fijarnos exclusivamente en las diferencias? De cualquier forma, las políticas antimigratorias no han funcionado. Sólo han representado un gasto significativo por parte de los gobiernos nacionalistas. La gente sale de sus hogares porque ansía libertad, y hasta que en sus países no encuentren mejores oportunidades, más empleos, mayor seguridad… seguirán huyendo en busca de una vida mejor.

Adrián Ravier escribió en Globalization and Peace: A Hayekian Perspective:

“We will never be able to say that a society is free, that the process of globalization is operating in the peak of its splendor, as long as borders are not open, as long as social and commercial relations are limited by politics, as long as migratory movements are checked […] Migratory movements ultimately mobilize knowledge, introduce additional modifications to our shared history and enrich culture. This is the only path that can lead us to development and world peace”.

Cuando Carmen terminó de contarme su historia y yo dejé de armar todos estos pensamientos en mi mente, volví caminando hacia el hotel. Y mientras caminaba y sentía de nuevo el calor del sol, la brisa del viento, la tranquilidad de las calles, pensé ¿qué me hace a mí diferente a ella? ¿Por qué yo puedo estar aquí “legalmente” y ella no? Todos deberíamos tener el mismo derecho de caminar libremente por las calles, de sorprendernos por la tranquilidad y la paz de distintos lugares, de respirar tranquilamente y de no tener miedo. Un papel no debería determinar quién tiene la oportunidad de hacerlo y quién no. Especialmente porque la gente que viene aquí tiene el deseo de trabajar y de superarse; de no ser así no dejarían sus países en primer lugar.

La inmigración va a disminuir cuando los países subdesarrollados comiencen a ofrecer mejores oportunidades y la gente no tenga necesidad de irse para vivir mejor. Hasta entonces, las historias de estas personas que arriesgan sus vidas para ganarse un mejor futuro son de admirar. Requiere de mucho valor y sacrificio dejarlo todo con la esperanza de un mejor mañana, y confiar con los ojos abiertos, lo que tanta gente ha imaginado muchas veces con los ojos cerrados…

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2 thoughts on “Cruzando fronteras

  1. Stefany, Tienes que leer este ensayo de Martín Krause: “Descentralización. Las limitaciones del paradigma predominante” [http://www.eseade.edu.ar/servicios/Libertas/50_6_Krause.pdf]. Especialmente la idea del “voto con los pies”.

  2. Estoy de acuerdo contigo, pero voy a jugar el rol de abogado de diablo porque solía ser un partidario de fronteras controladas, y ya pienso que pueda hacer un argumento decente en favor de estos tipos de leyes.

    A mi ver, el problema con fronteras abiertos es que tenemos en eeuu un situacion en que ofrecemos mucho mas asistencia social que nuestros vecinos al sur. Como economia pronosticaría, cuando se subsidia una cosa, haya mas de la. Por el pobre de mexico y centroamerica, es una buena oferta, se pueden aprovechar de la tierra de leche y miel que existe aqui en eeuu. Y si no se puede encontrar un trabajo, puede cobrar el paro. En estados cerca de la frontera, como California, hay hospitales y escuelas en que mas que cincuenta por ciento de los servicios provistos por el gobierno vayan a inmigrantes sin documentos. No es una sorpresa que california tiene las finanzas publicas mas endeble del país y el estado va a necesitar un ´bailout´ desde el gobierno federal para evitar la bancarota.

    Como un contribuyente, no es justo que tenga que pagar impuestos para dar apoyo no ciudadanos o las hijos ciudadanos de migrantes sin documentos (por que cualquier persona nacido en tierra de eeuu sea un ciudadano de eeuu, incluso si sus padres no son.)

    Por añadidura, estoy de acuerdo contigo que protegir la cultura no es una buena razon para luchar contra inmigracion. Sin embargo, tengo dudas sobre inmigracion incontrolada por que las inmigrantes que vienen a eeuu son mucho mas probable cometan delitos que los personas que fueron nacidos aqui. Tambien, los inmigrantes generalmente son partidarios de leyes mas socialista que los nativo-nacidos. No es justo que el gobierno de eeuu se convierte cada vez mas socialista debido a la inundacion de inmigrantes pobres que voten mas y mas asistencia publica. Sin el apoyo de negros y hispanos, el partido democratica nunca ganaría elecciones en eeuu y la tasa de impuestos aqui sería mucho mas baja…

    A pesar de tener esas dudas sobre la inmigracion sin frenos, hoy en dia, apoyo fronteras abiertas sin restriccion. Pienso que inmigracion incontrolada, en su conjunto, se hace daño a eeuu pero la libertad de humanos es mas importante que el bienestar economico del país. No debe ser un crimen a vivir sin una visa o green card. A mi, el concepto de ´personas ilegales´ es ofensivo … no persona es ilegal, no es la derecha del estado otorgar o extinguir vida, eso es el dominio de Dios.

    Es importante que diga de nuevo que solo jugué el rol de abogado de diablo. Aunque pienso que en total que inmigracion incontrolado se hace daño economico a corto plazo a eeuu, reconozco, como tu has escrito, que haya muchos beneficios de inmigracion para eeuu tambien. Por ejemplo, personalmente, aprendo español con la ayuda de inmigrantes. Tambien, el dueno y las meseras de mi restaurante favorito en mi barrio son inmigrantes sin documentos. ¡Y la verdad es que la cultura de eeuu me da asco! Preferiría que la cultura latina reemplazar la cultura norteamericana. Porque eso no va a ocurrir, en vez, yo voy a emigrar a latinoamerica :)

    Para finalizar, te aconsejo que piensas no solo de los inmigrantes que arriesgan sus vidas para ganarse un mejor futuro sino tambien los nativo-nacidos que sufren costes reales de apoyar cada vez mas programas sociales para los inmigrantes y sus hijos. A mi ver, inmigracion no es meramente bien o mal, es mas complejo, y pienso que sea facil acusar libertarianos de ser utopico cuando hablemos de inmigracion sin mencionar los costes.

    Pienso que la solucion sea tener fronteras abiertas y eliminar asistencia social, removería los incentivos perversos para inmigrantes venir a eeuu y cobrar beneficios a expensas de los contribuyentes. Pero hasta el dia en que podamos eliminar asistencia social, vaya a ser un argumento contra inmigracion, y tenemos que reconocerla para cambiar las mentes de quienes que oponen inmigracion.

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