Filosofía, Literatura

Conocimiento Infinito*

Siempre me ha parecido curiosa la forma en que las interacciones de distintos individuos, de distintas culturas, en distintos momentos de la historia, envuelven hechos significantes construidos por sus autónomos propósitos y anhelos. Pareciera que detrás de las diferencias, existe algo más grande que nos envuelve a todos y que trasciende las diferencias nacionales y culturales. Pareciera que hay un espíritu unificador que nos compenetra y que a través de las disparidades, nos une. En el siguiente ensayo pretendo describir cómo la fenomenología de Husserl, con la descripción de las ciencias del espíritu, se relaciona con algunos principios de la Escuela Austríaca, especialmente con el pensamiento de uno de sus mayores exponentes: Ludwig von Mises. Mi propósito principal es deshilar las cuestiones filosóficas que respaldan las teorías económicas, y la forma en que la intersubjetividad de Husserl se relaciona con la esencia y la naturaleza de la acción humana.

Las “ciencias del espíritu” que describe Husserl en su ensayo La filosofía en la crisis de la humanidad europea (1935), enfocan su interés teórico en el hombre, sus obras y su vida; una vida creadora de cultura y que actúa conforme a fines. Esta descripción puede ser tan sólo un neologismo de la praxeología profundamente analizada por Mises y que se interesa por la estructura lógica de la acción humana (tomando en cuenta ciertos axiomas como la acción deliberada y orientada a fines específicos). Es importante partir de este punto porque es precisamente esto lo que intenté describir en el primer párrafo de este ensayo. Por lo tanto, quizá la ‘estructura espiritual’ que Husserl se empeñó en describir no es más que el fundamento mismo de la cambiante e interrelacionada naturaleza de los seres humanos.

Otra similitud importante es que, para Husserl, las ciencias son “meramente descriptivas” y nos atan a la finitudes del mundo. Por consiguiente, es contradictorio considerar la naturaleza del mundo circundante (basado en nuestra formación espiritual y vida histórica),  sobre la ciencia de la naturaleza. No puede pretenderse reducir nuestra esencia humana a un concepto exacto. Mises, por su parte, hizo notar que las ecuaciones matemáticas servían en materia económica tan sólo para describir aquel mundo intemporal y estático de la economía de “equilibrio general”. La acción humana no puede analizarse desde un punto de vista de constantes y variables, porque el comportamiento individual es alterable e impredecible. Como el propio Mises dijo: “No se ha descubierto nunca una constante cuantitativa del actuar humano debido a la libertad de elección de cada individuo”. Contrario a las ciencias naturales, las ciencias humanas comienzan con los propósitos y planes de los individuos.

Epistemológicamente, lo que une a muchos economistas austríacos es la concepción del surgimiento del mercado bajo una situación de incertidumbre, de error y de conocimiento disperso. Para Husserl, muchas de las bases de la fenomenología pueden ser únicamente comprendidas a través de la experiencia propia. Esta es la misma experiencia de la que habló Fritz Machlup, quien defendió la necesidad de hacer suposiciones fundamentales a priori. El pensamiento también sigue la línea que primero definiría Richard Cantillon con una teoría apriorística previa de “causas y principios”.

Según Husserl, el presentimiento es el conductor afectivo para todos los descubrimientos. De ahí la importancia de la filosofía como una “ciencia de la totalidad del mundo” y la importancia de las preguntas por el devenir. También se le da relevancia a las ideas, las principales causantes de la evolución de un hombre nuevo. En el contexto económico, las ideas de los emprendedores conforman la base de la innovación. El descubrimiento emprendedor se origina en ideas particulares que albergan una infinitud de intenciones, ideas que pasan a ser las precursoras de lo que se ofrece en el mercado.

Edmund Husserl también se preocupa por describir una esencia de carácter universal enmarcado en un contexto histórico. Para él, las actitudes naturales individuales surgen en un determinado tiempo a partir de una situación concreta. Esta situación posteriormente impacta de cierta forma a los hombres y a grupos particulares. En Teoría e Historia, Mises le atribuye a la Historia la característica de darle a los seres humanos entendimiento y sabiduría para tomar decisiones. Y más que eso, la toma como la base de una educación liberal y el acercamiento más directo al humanismo y a las preocupaciones de los seres humanos. El hombre sólo puede alcanzar sus propósitos si sus acciones son consistentes con las marcas indelebles de la evolución; el principal objeto de la historia es descubrir estas marcas. La historia está hecha por los hombres, y sus interacciones intencionales – grandes y pequeñas- determinan el curso de los hechos. Marca, además, los caminos adecuados, y provee el conocimiento (no sólo la información) para tomar decisiones sabias. La historia ha marcado pautas para el diseño de la acción futura, de ahí su importancia. Es como un tapiz multicolor que se va tejiendo con el tiempo con la esencia del pensamiento de las personas y de sus acciones.

El no admitir sin cuestionar es una actitud muy elemental de los filósofos. Pero estos cuestionamientos no sólo se limitan a la investigación científica; el éxito de ellos, más bien, está en la investigación como movimiento cultural. ¿Qué quiso decir Husserl con esto? En sus propias palabras:

Si la idea general de la verdad en sí se convierte en la norma universal de todas las verdades relativas que aparecen en la vida humana, de las verdades de situaciones reales y supuestos, ello alcanza también a todas las normas tradicionales, las del derecho, de la belleza, de la finalidad, de los valores dominantes de las personas, etc…

Alrededor de diez años después de que Husserl pronunciara las previas palabras, el economista inglés George Sharman Shackle escribió:

Para ser un economista completo, un hombre sólo necesita ser un matemático, filósofo, psicólogo, antropólogo, historiador, geógrafo y un estudioso de la política, un maestro de la prosa y exposición, y un hombre de mundo con experiencia en la práctica negocios y las finanzas. Debe tener comprensión de los problemas de administración de empresas, y un buen conocimiento de cuatro o cinco idiomas. Todo esto, además, por supuesto, a la familiaridad con la literatura económica en sí.

Reducir la acción humana a una materia de estudio es tan paradójico como intentar explicar la creación del mundo moderno en tres palabras. No es imposible, claro, pero si intentara hacerse, sin duda se estaría excluyendo una buena parte de la información y el conocimiento necesarios para establecer como verdades ciertos postulados. El comportamiento humano repercute con una sola acción en muchísimas esferas de la vida práctica.

El hecho de que Husserl rechazara el método positivista por no concebir al hombre como un “ser”, sino más bien como una cosa manipulable, dio origen a la fenomenología, constituida esencialmente por las funciones de la subjetividad humana. También Mises refutó el positivismo y su conformidad con la técnica de las ciencias físicas. Para los positivistas, la función del economista es observar regularidades cuantitativas y estadísticas de la conducta humana, deduciendo leyes que permitan predecir el futuro. Esto, como ya se expuso con anterioridad, no describe en realidad la esencia del ser humano.

Carl Menger, fundador de la Escuela Austríaca (1871) argumentaba que  el análisis económico es universal. Tanto él como quienes le siguieron pretendían encontrar una teoría válida universalmente, para cualquier tiempo y lugar. Paralelamente, la filosofía que Husserl describe surge de una actitud crítica universal contra todo lo tradicionalmente preestablecido. Para la filosofía no existen barreras nacionales; su principal función es la reflexión teórica, libre y universal. Si se consideran con detenimiento ambas reflexiones (tanto la filosófica, como la económica), puede notarse que, de forma similar, ambas abordan hacia una elucidación verbal de hechos universales (en economía por ejemplo, que los deseos son ilimitados, pero los medios son escasos) y sus implicaciones lógicas…

Para Husserl, haberse olvidado del mundo intuitivo ha dejado omitido también al sujeto actuante mismo. Análogamente, el marco analítico de la Escuela Austríaca es subjetivista, lo que deja espacio a la innovación y creatividad  propia de los deseos y decisiones individuales. La hermenéutica entonces pasa a tener otro alcance dentro de la economía, dándole un sentido realista a un concepto englobado por otras consideraciones históricas, culturales y subjetivas.

Por último, Edmund Husserl describe la forma en que los hombres, haciendo un trabajo comunitario interpersonalmente ligado, aspiran a la teoría y al crecimiento y perfeccionamiento constante. Probablemente Husserl quiso describir la forma en que la cooperación recoge lo mejor de cada individuo. A este punto ya suena familiar el economista con quien relacionaré ese concepto… Friedrich Hayek definió el orden espontáneo como aquellos procesos sociales en los que interactúan una cantidad indeterminada de individuos, cada uno siguiendo fines particulares, sin sujeción a la dirección de nadie en particular.

En base a lo previamente descrito, puede concluirse que la fenomenología de Husserl pretende explicar una metodología que no se detiene en las barreras de la razón pura. Lo que en las ciencias naturales limita con el fin de una hipótesis o la determinación de una teoría, en la filosofía no tiene confines. El conocimiento está en constante movimiento, y su objeto son los juicios de valor que determinan las acciones e ideas de los individuos. No hay un punto final para la reflexión humana, y es precisamente esta metodología la que cualquier estudio económico debería incluir: un cambio de orientación redirigido hacia una fusión del pensamiento teórico y práctico. La economía austríaca, por tener como punto de partida la acción humana, es por sí misma un amalgama de conocimiento y sabiduría. Mises se propuso dar a la ciencia económica una base filosófica y metodológica. Para enaltecer este planteamiento, vale la pena incluir las ideas de Husserl para aspirar a una ciencia más humana, que no encuentre límites para el conocimiento y la conciencia.

 

*Este ensayo aún es carente de revisión, por lo tanto, las ideas aquí expuestas pueden estar sujetas a errores de mi percepción personal.

Textos consultados para el análisis comparativo:

Husserl, E. La filosofía en la crisis de la humanidad europea. Viena (1935).

Págs. 77-182

Mises, L. Human Action: A treatise on Economics. Ludwig Von Mises Institute.

Estados Unidos (1949).

Otra Bibliografía:

Hayek, F. Monetary Theory and Trade Cycle. University Chicago Press (1929).

Menger, C. Principles of Economics. Clarendon Press. Oxford (1871).

Mises, L. Theory and History. Ludwig Von Mises Institute. Estados Unidos (1957).

Shacke, G. Expectations in Economics. Gibson Press. Inglaterra (1949).

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