Cristianismo

Parábola de los Talentos

Siempre quise escuchar a Dios. Cuando lo que uno quiere de corazón no converge con la realidad, es inevitable preguntarse si estamos persiguiendo los sueños correctos. Al menos eso es lo que yo me he preguntado. Me asusta pensar que mientras me esmero por nadar en contra de la corriente, tal vez simplemente debía dejarme llevar… Con  el tiempo, sin embargo, he aprendido que Dios no es una voz. No puedo pretender recibir un mensaje claro que me dicte la vida entera. Por suerte, Dios nos ha dado la libertad para elegir, pero una vez escogemos lo que queremos para nuestra vida, es difícil descifrar si estamos siendo fieles o no a su voluntad. Aprendí que nunca voy a recibir respuestas como por arte de magia. Es una equivocación pensar que en medio de la incertidumbre, las circunstancias de la vida se alinearían para dejar todo claro y resuelto. Aprendí que las respuestas no hay que esperarlas; hay que buscarlas. Y lo que es más importante aún, con el tiempo he aprendido que al encontrar, hay que saber interpretar. Claude Bernard dijo alguna vez: “El que no sabe lo que busca no interpreta lo que encuentra”. Yo sólo quiero asegurarme de que estoy buscando lo correcto.

Lo cierto es que Dios sí nos habla. O al menos a los que eligen escuchar. Dios habla a través de las personas, de las acciones, de los eventos más mínimos (y aparentemente insignificantes) con los que vivimos día con día. Dios habla con gestos amables, con sorpresas, con instantes de entendimiento, con amistades, con amor. Sus palabras no se escuchan como las nuestras, porque de ser así se las llevaría el viento. Sus palabras dejan una huella permanente y profunda, a través de lo que parece insignificante y pasajero. Dios deja señales en el camino. No destellos de luz en su sentido literal, pero sí en el sentido metafórico. Nos ilumina con las palabras de otros, con el ejemplo de quien obra desinteresadamente, con el testimonio de quienes están más cerca de El…

A veces nos deja señales claras; su sutil insistencia nos permite percatarnos de que hay algo más allá de lo que tenemos enfrente. Eso es justo lo que me acaba de pasar, y es la razón principal por la que estoy escribiendo estas palabras. De una forma u otra, en la última semana he oído más de dos veces la Parábola de los Talentos. No es algo muy usual, y lo fue aún menos cuando hoy, por tercera vez, el pasaje bíblico llegó a mis manos. La Parábola de los Talentos es esta:

Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. 

Lo primer pregunta inevitable es, ¿por qué el mercader le dio a cada quien una cantidad diferente de monedas? La realidad es que él dio a cada uno según sus propias necesidades. Dios también nos ha dado talentos a nosotros (a algunos uno, a otros dos, a otros cinco…). Estos dones son como las monedas preciosas que el mercader le dio a los siervos. Sin embargo, como en la parábola, si no las usamos, las monedas ya no sirven para nada. Pronto dejan de tener un valor que, de ser bien utilizado, podría haberse multiplicado. No puedo explicar la forma en que éstas palabras me han sacudido. Si Dios nos ha dado dones especiales, El esperaría que de hecho hagamos algo productivo con ellos. La parábola se aplica a nosotros, según las posibilidades reales de cada individuo. Hay personas que tienen gran influencia sobre los demás, otras son muy serviciales, otras, en cambio, son capaces de entregarse con heroísmo al cuidado de personas enfermas, los hay con una profesión, con un trabajo, con estudios, con una responsabilidad concreta en la sociedad… Lo más difícil es descubrir cuáles son esos “talentos” (y preguntarnos si estamos o no nadando en contra de la corriente). Después de eso, la parábola lo deja muy claro: hay que esparcir nuestros dones. Para alguno será enseñar, para otro escuchar, para otro ayudar… Al final, descubrir lo que nos hace grandes no es el final de la carrera; no sirve de nada rezagar nuestra propia potencialidad.

Yo espero haber cumplido con mi parte: después de escuchar a Dios, tengo que intentar interpretarlo. Pero la vida no es un manual con instrucciones objetivas…

¿Cuáles son tus talentos?

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s