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2012

En el verano de 2012 estuve en 4 países en menos de dos meses. Jugué 4 campeonatos de voleibol de playa (en Costa Rica, República Dominicana, México y El Salvador). Gané un reconocimiento nacional como deportista destacada de Voleibol en una campaña promovida por la CDAG. Viajé a Filadelfia a estudiar lo que más me gusta y me escapé a Nueva York persiguiendo un sueño antiguo.   Descubrí que los viajes son tan instructivos como un buen libro. Aprendí de la vida, aprendí de las personas que me rodearon, y aprendí de las experiencias. Comprendí que no hay nada más valioso que la riqueza de una genuina conversación con alguien auténtico. Los momentos que me robaron el aliento se vieron traducidos en lo que aprendí de los demás: el coraje de una deportista, la sencillez y talento de una amiga, la perseverancia de la gente común, la sabiduría de un economista… También hubo lecciones que aprendí de la forma difícil y hubo muchas cosas que pude haber hecho mejor.

Del voleibol aprendí que los que ganan no ganan porque estaba destinado, ganan por constancia y sacrificio. A mí me faltó ser más constante, y aunque eso se vio reflejado en los partidos que no pude ganar, estoy segura que no voy a volver a cometer el mismo error. Quise abarcar mucho y dejé por un lado algo que me apasiona, esperando que las circunstancias de la vida me permitieran hacer un buen papel aunque no me había esforzado lo suficiente. Las casualidades no existen. Los resultados son proporcionales al esfuerzo y la competencia de la vida no es fácil. Quien opte por bajar la velocidad, por muy deprisa que haya comenzado, va a perder la carrera. Volver a jugar  en la duela fue una historia diferente. Hace mucho no gozaba tanto los partidos y fue mas especial porque lo compartí con mis amigas. Aunque ganamos todos los partidos de la liga del campeonato nacional, quedamos subcampeonas por haber perdido más sets (el resultado final lo hicieron con el average de puntos a favor y en contra). Una victoria nunca había sido tan dolorosa, especialmente cuando habíamos ganado los partidos importantes (incluyendo a las campeonas del torneo pasado). Pero eso nos dejó a todas con ganas de volver y con ganas de ganar. Y la historia continúa en este año…

Del viaje a Filadelfia aprendí que las acciones espontáneas pueden ser las que más se valoran al final; pero también comprendí que dejarse llevar por la dirección del viento no implica dejar de tener un plan. Cuando hice el viaje quise desconectarme de la rutina y estaba destinada a aprender algo diferente. Pretendía encontrar paz en mi independencia, y no porque antes no estuviera tranquila o conforme, sino porque sentía que necesitaba un cambio. Quería encontrarme a mí misma, definir lo que quería y tomar las decisiones correctas al volver. Este viaje inesperado resultó darme a cambio algunas cosas que esperaba. Escuché lo que quería escuchar y estuve en donde quería estar, pero a eso le sumé otros eventos menos planeados, y esas emociones quedarán para siempre grabadas como recuerdos. En general, la sencillez de los momentos más simples los hace más fácil de recordar, y esas son las historias que no se olvidan. Hice amistades de Georgia, México, Irak, Inglaterra, Suecia, Texas… conocí las culturas y las tradiciones de distintas personas y disfruté en su profundidad de los eventos más pequeños e insignificantes: viajar en tren, posar junto a la escultura de Rocky Balboa, caminar en las aceras de Nueva York intentando ver el último piso de los edificios -sin tropezarse-, leer un buen libro, y luego regresar. Regresar y sentirme orgullosa y aliviada de concluir que estoy exactamente donde quiero estar.

Al comenzar el segundo semestre del año que pasó, viví experiencias que me devolvieron confianza y motivación. Tuve la oportunidad de conversar con Deirdre McCloskey después de leer The Bourgeois Virtues: Ethics in an Age of Commerce, y sostuvimos diálogos profundamente interesantes con los compañeros de clase. Tuve la suerte de tener un excelente profesor que abrió brecha en mi aprendizaje y salpicó con su sabiduría y experiencia mi camino en la carrera. Hice dos nuevas amistades, que sin querer queriendo, me dieron las palabras correctas en el momento justo. Di muchas tutorías y aprendí que aunque una caja de crayolas de cera vale Q15, la gasolina para llegar a casa de mi alumno Q50, el libro de texto Q375, y las hojas en blanco Q22, jugar  tiro al blanco con una pistola de balines con uno de mis alumnos después de clase… no tiene precio (el juego incluía recostarse en la grama para apuntar mejor al cajón colocado a unos 12 metros de distancia; jugar después de dos horas de tutoría incluía toda la experiencia, claro!)

En diciembre fui a un concierto de The Killers y disfruté cada segundo de la experiencia. Patiné en el hielo con mi familia (lo hicimos muy bien tomando en cuenta que fue la primera vez), y estuve invicta de las dolorosas caídas hasta el preciso instante en que ya teníamos que irnos. La rodilla morada es un dolor que pasa, el golpe fue más bien a mi orgullo por querer ir tan rápido (yo y mi competitividad!). Fue un goce de experiencia poder compartir eso con mi familia, bajo una pequeña nevada en una montaña en Utah, cerca de cabañas de madera, un frío que no se cree y un largo recorrido de regreso a casa.

Aprendí más de los momentos. De las conversaciones que sostuve con personas que realmente saben. Aprendí mucho escuchando. Me instruí gracias a la humildad de los grandes; gracias a las palabras de los que saben y comparten… No puedo decir que con este año que comienza soy diferente. Yo sigo siendo la misma, y sigo pensando que la exquisitez de este mundo, es completamente inmaterial…

 

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One thought on “2012

  1. martina dice:

    Bueno Tefis, afinándome con la tecnología, decidí comenzar aprendiendo “atreves ” de ti, me alegra verte tan satisfecha, enfocada y madura…y he sonreído mucho imaginándote en el juego con nuestro José, y su rifle de Balines, jajajaa! Pero mas con la caída al salir de la pista de hielo, lo habías hecho taaan bieeen! Y estabas furiosa porque moríamos de la risa, wajajajaja!, pero tienes que comprenderlo, que fue muy chistosa tu caída…. espero que ahora que lo recuerdes estés sonriendo como yo ahora mismo, y es que escribes tan lindo que lo recuerdo tan vívidamente…gracias mi reina, por en este minuto llevarme a esas vacaciones inolvidables, con Bolaños al frente, sorprendiéndonos con sus planes sin ser planeados…. pero todo fue lindo, especialmente nosotros, juntos en familia, te quiero…. Mama

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