Economía

Mitos y realidades de la macroeconomía

Hoy fue mi primera clase de “Mitos y realidades de la macroeconomía”. El profesor proyectó una serie de vídeos que reflejan la situación de los españoles tras la crisis, y que indaga en los recovecos más afectados de este país para evidenciar las consecuencias de este colapso político y económico. En poco más de una hora fuimos partícipes de distintas historias entrelazadas en un mismo contexto de incertidumbre, deuda, desconfianza y desempleo. Uno de los vídeos proyectaba la vida de un padre de siete hijos que lleva más de dos años en el “paro”. Durante la entrevista está trabajando en un bosque y su labor es prevenir los incendios que el intenso verano de España podría causar. Este empleo probablemente le brinda un ingreso insignificante mientras que el subsidio de alimentos que provee el gobierno le brinda una bolsa básica de comida si su salario es menor, naturalmente, a tal ingreso. Esto claramente genera un incentivo para no trabajar, o para conseguir un empleo informal por mes para no sobrepasar la cantidad que hace a la familia acreedora del subsidio de alimentos. En otras palabras, el gobierno le está pagando a la gente para que esté desempleada. Fue interesante, sin embargo, contrastar que una familia desempleada en España tiene mayores comodidades y nivel de vida que una familia sin trabajo en Guatemala (pero esto podrá ser un futuro tema de discusión…)

Se presentaron los casos de otras personas que trabajan sin recibir ningún tipo de sueldo. Personas a quienes no les han pagado por meses, o que realizan trabajos mínimos con tal de no perder ese puesto, y con la esperanza de que algún día reciban los pagos que les deben. En uno de los pueblos endeudados del reportaje, cada familia debería 18,000 euros al repartir la deuda entre sus habitantes. Mientras, lo que debe en este momento la administración pública general (municipal, autonómica y nacional), a las empresas e individuos son 48 mil millones de euros. Otro caso presenta a un empresario que empezó a construir polideportivos, hoteles, viviendas y otras estructuras que ahora quedaron si terminar. Sus facturas sobrepasan los 11 millones de euros que ningún ayuntamiento puede pagarle. Anteriormente manejaba a más de 400 trabajadores y ahora sólo tiene tres; y por si fuera poco, todos sus bienes están embargados y actualmente acumula una representativa cantidad de demandas de parte de bancos y proveedores para que les paguen. Para una empresa que antes facturaba millones, la realidad de ahora es que nadie se fía de nadie. Las administraciones no pagan, los empresarios no pagan, los proveedores no pagan y así es como nace el círculo vicioso. Seguramente todas estas historias no son nada nuevo; pero para los que estamos afuera y sólo leemos de la crisis en los periódicos, es sorprenderte ver estas realidades y darse cuenta de la gravedad de la situación y de la impotencia de tantos españoles. Stella del Pilar Venegas escribió:

[…] en una cadena de deudores tan larga, compleja y de tan alto riesgo, basta con que un eslabón entre en default para que toda la serie de operaciones financieras colapse y en general la economía de carácter globalizado también lo haga. Se trata entonces de una crisis en que el riesgo original va cambiando de manos.

En clase se comentó que “España se consumió una riqueza que no tenía”, y que a mayor deuda, hay menos desempleo en el corto plazo, pero un efecto revertido mucho mayor en el largo. El profesor lanzó preguntas al aire con posibles soluciones. ¿Dejar de pagar el desempleo?, ¿regresar a la peseta y devaluar?… Y al final del día, ¿quién se va a llevar las pérdidas? Alemania ha contribuido para normalizar las cuentas de España, pero equilibrar el estado de la economía no es una tarea fácil. Y entonces mi profesor compartió con la clase lo que el cree es la única solución viable: hacer un borrón y cuenta nueva. Devaluar la moneda internamente y cancelar las deudas. Parece simple: el que debe ya no debe y al que le debían ya no cobra. Como justificación mencionó que cortar de golpe con las maniobras del Estado Benefactor dejaría sin empleo a aún más españoles que actualmente sobreviven de los subsidios. Según Charles Robertson: “España necesita la devaluación para ser competitiva y volver a crecer, como en los años 80, cuando con un paro del 20% se sirvió de debilitar la peseta para ayudar a crear puestos de trabajo”. Pero, ¿realmente será la devaluación la forma de solucionar el problema?

Probablemente lo que muchos están olvidando, o lo que poco se enseña dentro de las aulas, es la importancia de la teoría del capital. El entendimiento del rol que han jugado los bancos centrales en las distorsiones de la estructura del capital es en enorme grado relevante para iniciar a buscar soluciones a la crisis. En pocas palabras, la teoría austríaca muestra cómo, luego de que el banco central mantenga tasas bajas, habrá un auge artificial en el que el trabajo de los trabajadores y de otros recursos se canalizan hacia proyectos de inversión que no son compatibles con el nivel general de ahorro real. Tarde o temprano, los proyectos no sostenibles serán abandonados antes de ser terminados, y los empresarios notarán que se embarcaron en equivocados proyectos de inversión, luego de leer mal las señales. Escribiendo lo mismo de forma diferente, la teoría austríaca es una teoría de un boom insostenible. En el otro lado del ring, Paul Krugman sostiene que: “Una recesión ocurre cuando, por cualquier razón, una gran parte del sector privado, trata de aumentar sus reservas de efectivo al mismo tiempo”. Esto puede ser evitado, consecuentemente, al incrementar la oferta de dinero. Entre muchas otras cosas, Krugman ignora la estructura de tiempo de la producción. Según John P. Cochran: “Él [Krugman] identifica correctamente al banco central como el villano, pero por la razón equivocada: la contracción del crédito en la fase de crisis del ciclo; en lugar de por la razón correcta: la expansión artificial del crédito, antes y durante el auge”.

El prevenir la crisis en España debió empezar cuando iniciaron los proyectos de mal-inversión. La crisis financiera seguirá sin solución hasta que los países decidan equilibrarse fiscalmente, lo cual proyecta un panorama difícil, especialmente con tanta protesta contra tales medidas de ajuste… Probablemente lo que en España deberían hacer es volver a las bases: recordar el legado que los escolásticos dejaron, especialmente con Juan de Mariana, al resaltar la influencia distorsionadora que el crecimiento inflacionario del dinero tiene sobre la estructura relativa de los precios, y al defender la reducción del gasto público y el mantenimiento de un presupuesto equilibrado (Juan de Mariana y los escolásticos españoles. Jesús Huerta de Soto).

En Suecia se dio una crisis similar a la de España, y como respuesta se dieron cambios drásticos para promover diferencias. En una entrevista en Telemadrid, Mauricio Rojas señala como iniciativas relevantes la eliminación en un 100% del ineficiente empleo público; la rebaja de todas las prestaciones, la privatización de empresas públicas, la devaluación de la moneda en un 30%, y al incremento de ciertos impuestos. En Suecia se hicieron cambios porque se entendió que “no se podía vivir de lo prestado“. y además se puso especial énfasis no sólo en cuánto se gasta, sino en cómo se gasta. Quizás España deba ser más consiente y cambiar lo que evidentemente no está funcionando…

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