Cristianismo

“Sean personas libres!”

Este 7 de junio, el Papa Francisco recibió a más de 8 mil alumnos y exalumnos de colegios jesuitas en Italia y Albania. Rompiendo con todo protocolo, optó por no leer el discurso que había preparado para poder responder a las preguntas que los jóvenes querían hacerle. No es ningún secreto que el Papa ha demostrado ser un hombre enormemente desprendido, comprometido a actuar acorde a los valores que predica, y despojado de toda algarabía material para vivir el mejor ejemplo del amor. Responder  a las inquietudes de jóvenes ansiosos por hallar consuelo e instrucción en su ejemplo, debería agregarse al listado de actos singularmente admirables del Papa; no hay mejor aprendizaje que el se vive frente a frente con una persona que no sólo conoce demasiado, sino que en la misma proporción, está dispuesto a enseñar y aconsejar demasiado.

El discurso del Papa resalta tres pilares importantes que me prometí dejar escritos en alguna parte para no olvidar. El Pontífice enalteció la virtud de la magnanimidad, la cual significa: “tener un gran corazón, tener un alma grande, tener grandes ideales, y tener el deseo de lograr grandes cosas en respuesta a lo que Dios pide de nosotros. Para ello hace falta hacer las cosas bien todos los días, todas las acciones cotidianas, los compromisos, los encuentros con la gente; hacer las pequeñas cosas de todos los días con un gran corazón abierto a Dios y a los demás...” A veces pareciera que esperamos por momentos determinantes en nuestras vidas para sacar a relucir nuestras más arraigadas virtudes. Esperamos por circunstancias específicas para proyectar ser lo mejor de nosotros mismos, y aguardamos (sin saberlo explícitamente), por oportunidades precisas para demostrar lo mejor que podemos ser. Lo cierto es que la vida son momentos; la vida entera se está reduciendo constantemente a horas, minutos, o fracciones de segundo que paradójicamente pasan a significarlo todo, en lo que antes parecía ser nada. Las grandes decisiones individuales, los momentos que marcan nuestras vidas, los eventos que cambian algo muy por dentro de nosotros, son nada más que sólo eso: momentos. De ahí viene la gran importancia de hacer bien las cosas relativamente pequeñas. Las trivialidades no son más que extensiones de momento determinantes. “La más pequeña buena acción de hoy es la conquista de un punto estratégico desde el cual, unos meses más tarde, podemos avanzar hacia victorias con las que nunca soñamos”. (Cristianismo y nada más, C.S. Lewis, p. 145).

El Papa Francisco también resalta un segundo valor importante: la libertad. Ante esto él dice:

¡Sean personas libres! Tal vez piensan que la libertad es hacer todo lo que se desea, o aventurarse en experiencias-límite para experimentar la emoción y vencer el aburrimiento. Esto no es libertad. Libertad significa saber reflexionar sobre lo que hacemos, saber valorar lo que es bueno y lo que es malo, cuáles son los comportamientos que hacen crecer, significa elegir siempre el bien. Nosotros somos libres para el bien. ¡Y en eso, no tengan miedo de ir contracorriente, aunque no sea fácil! Ser libres de escoger siempre el bien es un reto, pero les hará personas rectas, que saben enfrentar la vida, personas con valentía y paciencia.

En lo referente a todas nuestras acciones, Dios puede ayudarnos a alcanzar lo que queremos, pero nunca puede forzarnos. Esto ya no sería libre albedrío. En uno de mis libros preferidos, C.S. Lewis escribió que “las únicas cosas que podemos guardar son aquellas que le damos libremente a Dios. Lo que intentamos guardarnos para nosotros es justamente lo que con toda seguridad perderemos”. Esto me recuerda a una conversación que tuve con Gabriel Zanotti, que además de estar salpicada de incontables lecciones fundamentales sobre la vida, me hizo ver la importancia del desprendimiento. En el momento en que aprendemos a ser desprendidos -luchando por nuestros planes y ambiciones, pero dejándolos primero en manos de Dios-, llevaremos una vida más plena, significativa, y espiritual. Esto tiene sentido porque implicará que nuestros sueños y planes estarán apuntando hacia una dirección más trascendental, y menos pasajera y momentánea. Lo que intento decir es que si nuestras elecciones y decisiones de vida están alineadas con la voluntad de Dios, podemos estar seguros que estamos haciendo lo correcto; y esto último es importante evaluarlo constantemente porque si alguien es libre para ser bueno, también es libre para ser malo. El mal y el bien aumentan los dos a un interés compuesto. En este punto es inevitable preguntarse: ¿por qué, entonces, Dios nos ha dado libre albedrío? De nuevo Lewis lo responde de forma sublime: “Porque el libre albedrío, aunque haga posible el mal, es también lo único que hace que el amor, la bondad o la alegría merezcan la pena tenerse“. (Cristianismo y nada más, p. 65).

Por último, el tercer valor que el Papa distingue es el del servicio, y para describir la importancia de esta virtud dijo: “Sean hombres y mujeres con los demás y para los demás, verdaderos campeones en el servicio a los otros”.  Al pensar en “servicio” la línea directa de significancia desemboca en “dar a los pobres”. Lo cierto es que este no es el verdadero significado de servir, ni de ser caritativo. La verdadera definición de servir es dar genuinamente y como respuesta a un mero, y auténtico acto de amor. Este amor cristiano es la simple transformación de preocuparse por los demás y de querer ayudarlos; y probablemente esa entrega desinteresada y verdadera es a lo que el Papa se refiere.

El discurso del Papa Francisco terminó con un mensaje particularmente importante: “Aprendan también a leer los signos de Dios en su vida. Él siempre nos habla, incluso a través de los hechos de nuestro tiempo y de nuestra existencia cotidiana: a nosotros nos corresponde escucharlo”. Cuán fuertes esas últimas palabras, manifestando que tenemos un papel importante en mantenernos despiertos para discernir la voluntad de Dios. Él habla a través de hechos simples; así que de nuevo, la grandeza de la vida reside en el  corazón de las pequeñeces. 

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