Economía

Mito # 1: La inversión es necesaria para promover crecimiento sostenible

El objetivo de la clase de hoy era develar un importante mito en el contexto macroeconómico de Guatemala al responder a la pregunta: ¿Es necesaria la inversión para promover el crecimiento económico sostenible? A primera vista parecería una pregunta muy fácil y obvia de responder, pero mientras más empapados estamos de la realidad de un país como Guatemala, se hace más evidente que algo tan simple no siempre aplica como generalidad. A lo largo de los últimos años, el crecimiento económico de Guatemala ha sido constante, pero bajo. De acuerdo a un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (Tearing Down the Walls: Growth and Inclusion in Guatemala), la realidad en este país no pinta un panorama muy prometedor. La productividad es baja, existe poco capital humano, la calidad institucional deja mucho que desear, existe un mal clima para la inversión, la infraestructura no es suficiente, hay crimen, corrupción y una deteriorada asignación de los derechos de propiedad, y por si fuera poco, la mitad de la población vive en condiciones de pobreza. En la década de los 60’s y 70’s, Guatemala fue partícipe de un claro crecimiento económico que avanzaba con aires optimistas, pero luego de la década perdida en los 80’s, la recuperación económica del país afrontó un prolongado estancamiento. Entre otras causas, esto se debe a que el comercio se redujo significativamente, la guerra civil impidió que hubiera acumulación de capital humano y social, y no hubo inversión en capital físico.

El panorama actual de Guatemala en términos económicos es menos volátil. La estabilidad macroeconómica del país es el resultado de la liberación de las tasas de interés y las tasas de cambio flotante (el valor se fija por el mercado), y las reformas de los últimos 20 años han liberalizado algunos aspectos comerciales y financieros. Sin embargo, el nivel de exportaciones en el país no está subiendo, los niveles de ahorro son bajos, y los niveles de inversión no experimentan ningún crecimiento. Otra propiedad importante de la economía en el país es el trabajo informal (representado por el 75% de la población). En un país como Guatemala, ser parte de la economía formal es la excepción, y la productividad de la economía informal podría muy bien representar el sector más importante del país (Hugo Maul en Economía de las Calles). El término “informalidad” no debe asociarse de inmediato con una connotación negativa. Muchas de las personas que trabajan bajo este régimen en Guatemala lo hacen con la única intención de ganarse la vida. En el proceso, florecen virtudes de emprendimiento, creatividad e innovación… meras herramientas para elevar la productividad y obtener mejores oportunidades. Uno de los principales problemas jurídico-económico que esto representa es que la economía informal tiende a ser cambiante y dinámica, mientras que las leyes laborales han permanecido estáticas e inamovibles desde hace más de 40 años. Para el abogado Enrique Ghersi, la informalidad es “consecuencia de una estructura institucional ineficiente”, y la transición de una economía formal a una economía informal no es más que un desplazamiento “de la ley a la costumbre”. En línea con esas ideas, la define como:

“La informalidad es finalmente una estrategia por la cual las personas menos favorecidas, discriminadas por una estructura legal ineficiente, reivindican las actividades empresariales y la actividad de mercado como
una forma para luchar contra su propio estado de abandono y de pobreza”.

Este sector también presenta desventajas e ineficiencias. Es claro que en la informalidad no hay acceso a los mercados internacionales ni a los mercados de crédito.

mercado informalTampoco existen definidos derechos de propiedad, y no hay ningún tipo de  respaldo jurídico. Además no existen los registros, no se protegen los contratos, y no existen sistemas eficientes de responsabilidad civil. También hay quienes argumentan, contrario a lo expuesto en las líneas del párrafo anterior, que la informalidad no es más que una colección de menos capital humano, menos innovación, y menos capital intensivo. Entonces me resulta inevitable preguntar, ¿en qué categoría entra este sector económico, en la descomposición del crecimiento en Guatemala?

Según resultados del CIEN, dentro de la economía de Guatemala, el trabajo no calificado, el capital humano y el capital físico aportan al crecimiento en mucho mayor proporción que la productividad total de los factores (tecnología, reducción de costos, innovación…) Lo cierto es que a lo largo de los años, seguimos haciendo lo mismo de la misma forma. El crecimiento que Guatemala alcanzó previo a los ochentas se debió al auge en la producción del café; pero hoy en día los métodos de producción no han cambiado, y la innovación dentro de esta industria no ha sido más que una reproducción de la iniciativa de otros países que se arriesgaron a dar el primer paso. El mismo denominador aplica para otras industrias y como resultado, el crecimiento en Guatemala sigue siendo vegetativo.

El problema no es sólo de índole económico. En materia política y legislativa el caso es el mismo: seguimos haciendo lo mismo que hace más de 40 años y no han habido reformas que reviertan el rumbo de acción en Guatemala. Al ver las gráficas de crecimiento del país y evaluar los factores que contribuyen al crecimiento, la conclusión parece ser muy clara: es un mito que la inversión es necesaria para promover el crecimiento económico sostenible. Es necesaria, por su puesto, pero no por sí sola. En este país se requiere un cambio contundente; se requiere innovación, productividad, eficiencia… ** Se requiere además, mayor estabilidad institucional para promover los incentivos adecuados para la inversión y el emprendimiento. La pregunta que dejarías sin responder, por ahora, sería entonces: ¿Cómo hacer una transición hacia una economía más productiva?

 Las oportunidades en Guatemala, como en cualquier parte del mundo, están dispersas. La economía no es como la típica metáfora de la levadura, la cual crece al agregar los ingredientes correctos. Manuel Ayau lo dejó muy claro algunos años atrás; lo que una economía necesita para crecer y mejorar el nivel de vida es capital. ¿Qué estamos haciendo actualmente con lo que tenemos? ¿Cómo podes innovar? ¿Hacia dónde va Guatemala…?

** Al hablar de estos tres factores en clase, algunos recurrieron al pensamiento más inmediato: las máquinas sustituirán la mano de obra. Para responderla, es imperativo volver a la economía en una lección: es precisamente de la utilidad extra que un empresario puede generar con mejor maquinaria, que las ganancias consecuentes pueden surgir. Las nuevas ganancias que genera una mayor productividad pueden destinarse a tres áreas distintas (o incluso a las tres por igual): expandir operaciones, hacer inversión, o consumir. Cualquiera de las tres opciones generará o aumentará, de una forma u otra, oportunidades de empleo. Según Henry Hazzlit: “El verdadero resultado de las máquinas es aumentar la producción, elevar el nivel de vida, y aumentar las ganancias económicas […] Esto se logra al hacer los bienes más baratos para los consumidores o al aumentar  los salarios porque se aumenta la productividad de los trabajadores”. 
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