Uncategorized

Preludio del día

Qué pasaría si la noche no estuviera ligada a concepciones cósmicas propias de la astrología y otras ciencias, y que no fuera más que el preludio de la profundidad misma, matizada con luces intermitentes y silencios prolongados.

La noche es vida. De eso no hay duda. Me siento más viva cuando se ahoga el ruido entre olas de paz y soledad, y cuando lo que se considera verdadero durante el día pasa a ser una ilusión -igual de real- por la noche.

Qué pasaría si la noche sólo fuera una antesala? Un escenario pensado para pensar y ser; un pedestal al nivel de todo lo común y lo simbólico.

Y si la noche sólo fuera una metáfora? Una contraposición de luz que purifica las circunstancias del día, refractando el destino y reflejando lo incierto…

Y si la noche fuera mentira? Una simple ilusión óptica que juega con nuestras mentes para encasillarnos en rutinas  y horarios.

Y si la noche fuera sólo un fondo? Una manta celestial cuyo único propósito es sostener a las estrellas.

Si tuviera la certeza de que la noche es tan real como el día, dormiría menos, aunque soñaría más. Pero nada me garantiza en mejores formas y en mayores cantidades el placer de ser con la noche. Sólo ser. Estar plenamente consciente de lo impalpable y lo indefinido, y a la vez tener una certeza irrevocable de lo que significa estar en paz.

La noche es sueño. Es un momento fugaz lleno de brevedades prolongadas. La noche juega con las sombras, corretea a las luciérnagas y salpica todo cuanto encuentra a su paso. Se desplaza silenciosa, arrastrando sonidos silvestres en compañía de ráfagas de viento, y luego deja ecos duraderos, de esos que resuenan por las calles y avenidas hasta morir en los callejones sin salida.

La noche le pertenece a las almas despiertas, despiertas porque sueñan mientras el resto sólo duerme. Le pertenece a los niños recién llegados al mundo, que no conocen de tiempos ni horarios; le pertenece a los que se la apropian con trabajos nocturnos y desvelos improvisados; le pertenece a los angustiados, a los que no conocen lo límites -o los conocen pero los ignoran-; a los obstinados, a los rebeldes, a los sencillos…

La noche le pertenece a los que atrapan la sutilidad de los momentos con las dos manos…

…Tal vez porque saben que con cada día que llega, empieza a ser demasiado tarde.

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s