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El legado de la ausencia institucional: La falsa construcción de una democracia

A lo largo de los años muchas personas se han conformado con la idea de que en Guatemala se maneja una democracia representativa que abre espacios para que todos los ciudadanos voten y elijan a sus futuros representantes políticos. Esta generalizada concepción, sin embargo, se ha visto difuminada por las marcas de la realidad: la Guatemala en la que vivimos en una Guatemala fragmentada, que aunque tiene un gobierno de muchos, no se trata de un gobierno democrático. La principal razón de esto, que hace referencia a la tesis de Guillermo O’Donnell[1], es que el contexto institucional de muchos países latinoamericanos, como en el caso de Guatemala, está tan pobremente desarrollado, que la definición de “democracia” no cabe en estos contextos.

Teóricamente, Guatemala es una poliarquía porque todos los ciudadanos están “invitados” a ejercer su voto; sin embargo, el país tiene marcados elementos de una oligarquía competitiva porque el contexto institucional sobre el cual tiene sus bases impide a muchas personas ejercer un voto completamente libre. Esto se ve especialmente en los departamentos más pobres, en los que los gobernantes muchas veces utilizan medidas coercitivas para ganar un voto (“Si vota por mí le ofrezco x cosa”). Estas acciones implican un impasse en el desenvolvimiento político electoral porque las personas se sienten obligadas a llenar la casilla con un voto determinado. E problema, no sólo en sus bases sino en el fondo, es inminentemente insitutcional. La pobreza no es un problema en el que se puedan señalar culpables; sin embargo, si las instituciones de un país no promueven libertad, derechos de propiedad, y un Estado de Derecho consistente, la corrupción, la violencia, y las decisiones egoístas de personas en el poder serán el denominador común de un país.

La ausencia de instituciones permite que impere la corrupción y la coerción, y estas medidas restringen la voluntad del voto de los individuos, independientemente de su condición económica y social. O’Donnell menciona que tener la capacidad de hacer una elección para votar por un candidato no tienen ningún sentido si no se tiene el marco legal/institucional que garantiza un nivel suficiente de determinada autonomía para llevar a cabo cierta decisión (p. 4).

Esto está relacionado con la crítica que Randy Simmons[2] hace a Woodrow Wilson en el Capítulo 2 de Beyond Politics: el esquema de separar la política de la administración es imposible. Si lo que dice O’Donnell en cuanto a una poliarquía democrática de fachada es cierto, esto tendría implicaciones sobre el problema de información asimétrica que se menciona en el libro: un cuantioso número de políticos y burócratas no necesariamente poseen la información completa sobre lo que ocurre en un país, y menos sobre las necesidades específicas de las personas. En Guatemala las poliarquías están además presionadas por grupos de interés, cuyo principal incentivo es incrementar el bienestar de los miembros del grupo.

En The Road to Serfdom[3], F.A. Hayek argumenta que “el papel del gobierno debe limitarse a establecer el marco en el que los individuos puedan libremente perseguir sus objetivos”. Si este marco ni siquiera existe en un país, ¿qué garantía tienen los votantes de que sus decisiones son realmente libres? ¿Qué proporción del voto realmente refleja el pensamiento individual y no una fuerza coercitiva? La ausencia de este marco institucional no sólo priva a los individuos de su libertad, sino que desemboca en otra serie de problemas que podrían ser una causa directa de los problemas de pobreza y desigualdad a los que O’Donnell hace referencia.

El modelo de O’Donnell, hace otro punto importante que vale la pena mencionar y que se relaciona con el rol de las burocracias que también menciona Simmons en su obra:

Perhaps nothing underlines better the deprivation of rights of the poor and socially weak than when they interact with the bureaucracies from which they must obtain work, or a working permit, or apply for retirement benefits, or simply (but often tragically) when they have go to a hospital or a police station (p. 14).

Las inconsistencias de los gobiernos incluso son incrementales  en períodos de aparente “democracia”, por lo que la tesis de O’Donnell que resalta que los países de América Latina  son poliarquías democráticas de fachada, nunca había sido tan cierta y relevante.

[1]O’Donnell, G. (1988) Polyarchies and the (Un) Rule of law in Latin America. 
Kellogg Institute and Department of Government University of Notre Dame
219 Hesburgh Center
Notre

[2] Simmons, R. (2011). Beyond Politics: The Roots of Government Failure. The Independent Institute.

[3] Hayek, F.A. (1944). The Road to Serfdom. Roudledge Press. University of Chicago.

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