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Emprendimiento y fe

El mundo del emprendimiento es una esfera con pinceladas de ideas, información, competencia y sentido común. Emprender no es un evento aislado que surge de una combinación de factores al azar y tampoco es una quimera inalcanzable. Las definiciones de emprendimiento son múltiples, pero todas guardan elementos en común. Alfred Marshall, por ejemplo, centraba su visión en la importancia de la clase empresarial para la economía de mercado. Para el, los emprendedores eran los impulsores del proceso de producción y distribución, de la coordinación de la oferta y demanda en el mercado, y de la asignación del capital y el trabajo (1980). Schumpeter, por su parte, acuñó el término de “destrucción creativa”, haciendo referencia al pensamiento evolucionista basado en la innovación (1934). Kirzner sostuvo que los emprendedores se salen de los marcos cognitivos tradicionales y crean desequilibrios en el mercado (1997), y la lista de definiciones continúa ininterrumpidamente. Lo cierto es que la función del empresario en la economía es de enorme importancia para el desarrollo, el crecimiento y la construcción y re-estructuración de la civilización.

En el documental “The call of the Entrepreneur” tres distintas historias se entrelazan para demostrar que los emprendedores pueden estar en cualquier parte, y con una sola idea, son capaces de cualquier cosa. Brad Morgan transformó una finca que se volvía insostenible en un negocio de enorme potencial; Frank Hanna resaltó la simplicidad detrás de los negocios y su posición como emprendedor desde el campo financiero; y Jimmy Lai ejemplifica lo que hace un auténtico emprendedor aún en condiciones de adversidad y desesperanza. Los tres hacen un aporte esencial a la economía de sus países, transformando ideas en realidades, generando empleos, contribuyendo al desarrollo económico, ofreciendo más y mejores opciones… La función del empresario en la economía no se reduce a la equívoca idea de obtener ganancias monetarias a expensas de los demás. Un emprendedor no puede emprender por sí solo porque somos, por naturaleza, seres sociales. El poder de las ideas arrastra a muchas personas distintas, generando externalidades positivas que se diluyen a través de las comunidades, departamentos, países… El documental resalta algunas características representativas de los tres distintos emprendedores: perseverancia, flexibilidad, adaptabilidad, imaginación, e incluso fe. Jimmy Lai dijo: “Taking a risk is dashing into hope”; las decisiones empresariales, que involucran riesgos e incertidumbre, requieren de una fe ciega para sobrellevar lo que en principio no se puede ver…

Pero como se mencionó al principio, incluso lo que parece más complicado proviene de algo simple. En su libro El poder de lo Simple, Jack Trout resalta algunas características propias del emprendimiento, y más que eso, propias del sentido común. Acciones simples como mejorar la habilidad de escuchar, tener una idea sencilla diferente de las tendencias de los competidores y formar una organización empresarial simple son elementos esenciales en el área de los negocios. El autor resalta que hay una importante distinción entre datos e información. El ambiente de los negocios está compuesto por un flujo incesante de información; sin embargo, es necesario saber buscar y saber interpretar. En un mundo en donde la información está dispersa y contenida por millones de personas, ningún individuo posee todo el conocimiento necesario de forma centralizada. De ahí la importancia de valerse de la información dispersa para crear algo productivo.

El rol del emprendedor es como el rol de cada individuo en una orquesta. Cuando cada persona persigue sus objetivos con determinación y empeño, se crea una sinfonía coordinada, un bello resultado producto del esfuerzo de cada persona. La función del empresario en la economía involucra saber usar la información correcta (que está dispersa y no centralizada), para ver problemas en el mercado, necesidades incompletas, gustos insatisfechos… Al tener el plan en mente, el resto es cuestión de sentido común. Ser sencillo es ser grande.

El dinero no es lo que fundamenta el llamado del emprendedor. La esencia de emprender radica en las pasiones personales, en la creatividad, en la auténtica busca de cambios, en ver oportunidades donde alguien más ve problemas… El empresario es disruptivo, rompe paradigmas, supera barreras, alcanza ideales. A veces esto es el resultado de la más urgente necesidad, de la más explosiva imaginación, o del más auténtico y arraigado deseo de superarse y crecer.

*Imagen: Walkthesame.com 

Bibliografía:

Kirzer, I. (1997). “Entrepreneurial Discovery and The Competitive Market Process: An Austrian Approach,” Journal of Economic Literature. (March 1997) Via Jstor.

Marshall, A. (1980). Principles of Economics. Library of Eonomics and Liberty.

Schumpeter, J. (1934). “Review of Robinson’s Economics of Imperfect Competition”. JPE.

Trout, J. (1999). El poder de lo simple. McGraw-Hill Companies

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