Pensamientos al aire

Los límites del destino

Lo supo desde siempre. Los planes que habían quedado escritos en sus viejos cuadernos de recuerdos se habían desvanecido con el tiempo. ¿Había sido el tiempo? O tal vez la cobardía. ¿La indecisión? Quién sabe. Del tiempo nunca había entendido demasiado, igual. O era una manta invisible que se cuela por entre la gente y las historias, casi imperceptible, más rápido que la velocidad de la luz. O era un invento misterioso. Una ficción necesaria para coordinar el desorden y la incertidumbre.

Volviendo a los planes. Eran tal vez cinco. Muy claros y escritos con una caligrafía impecable. Estaban numerados, uno bajo el otro, siguiendo un orden predispuesto según las fechas de caducidad. ¿Fechas de caducidad? ¿Desde cuando los planes tienen límite en el espacio? ¿Quién acuerda estas fechas, y números, horas y calendarios? De los límites nunca había entendido demasiado, igual. ¿Quién los determina, y con qué criterio? ¿Cuándo la vida se vuelve una carrera contrarreloj? ¿Qué limita nuestra condición humana; nuestra condición de soñar y alcanzar? ¿Qué límites, íntimos e internos, restringen nuestro potencial individual?

¿Y por qué planes, en primer lugar? ¿La vida debería estar circunscrita a un proyecto escrito en papel, a unas cuantas ilusiones claras, traslúcidas como la luz del sol? ¿Por qué no lo contrario? ¿Por qué no aventurarse a una vida que se escribe en la marcha, en capítulos dispersos que sólo se unen al final de la obra? Quién sabe. De la vida y el destino nunca había entendido demasiado, igual. De lo que ya está escrito y de lo que toca crear; de lo que es bueno re-escribir, y lo que es mejor olvidar… Quién sabe.

¿Y si no se trata de destino, ni de vida? ¿Y si no es sobre planes ni límites invisibles? ¿Y si acaso se trata de la más pura, rebelde y determinada voluntad, que se sincroniza con los segundos y se muda como el viento?

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500+, Literatura

Destino

Del tiempo que ha pasado
y de los recuerdos que formé
Y de esta vida que transcurre
sin un como ni un porqué;

de caminos inciertos
y de identidades en el desván
De ilusiones permanentes
y de momentos que se van;

de instantes que se quedan,
ajenos al paso del tiempo.
De los minutos corredores,
y de los minutos que avanzan lento.

De la vida que no es vida
Y de la fe en Alguien que todo lo puede.
De los que rebozan y acumulan
y de los que van con lo poco que tienen.

De lo incierto y lo verdadero
de lo efímero y lo prolongado
de lo que guardo en un maletero
y de lo que escondo en el pasado.

Tiempo, caminos, instantes y vida
La incertidumbre de lo abstracto socava el optimismo.
Y mientras lo pequeño no se va, y lo grande se olvida
¿Destino o voluntad?: dos palabras para lo mismo.

Imagen: Humans of New York
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Uncategorized, Vida

3 veranos

El mundo es inevitablemente pequeño y las historias que lo construyen son un entretejido de emociones. Son esas emociones, libres y tendidas bajo el sol, las precursoras de eventos determinantes, de descubrimientos sublimes, de verdades absolutas. Es justo ahí, aquí, a plena luz del día y en medio de una calle sin retorno, cuando lo indescifrable cobra sentido. Cuando los viajes, los recuerdos, las alegrías, y las tristezas parecen poder explicarse mejor.

Es mejor vivir con una maleta cargada de recuerdos de historias que ya no existen, que no haber vivido en lo absoluto, o que haber elegido olvidar.

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